La alternativa del Ecosocialismo

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Escuela de Formación para la Organización Comunitaria: Ecosocialismo

Iniciativa es del Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias.
Caracas, 2009

La alternativa del Ecosocialismo

Aunque el pensamiento único nos quiere hacer creer que no existen alternativas viables al sistema de dominación que somete a hombres, mujeres, animales, plantas y gran parte del resto de los seres vivos que habitan en nuestro mundo, existe una gran variedad de posibilidades alternas, dentro de las cuales se destaca el ecosocialismo.

En nuestro medio urbano los barrios populares son construcciones que sustentan la base de poder de los sectores dominados y subalternos, son espacios de resistencia y respuesta crítica a la dominación, desde donde se asumen y validan formas de pensar y modos de vida. En ellos se conforma el poder que se ejerce en la vida cotidiana. En ese sentido el barrio es un ámbito desde donde se puede empezar a reinventar la ciudad, la sociedad y el mundo en el cual vivimos, comenzando con un conocimiento y reconocimiento colectivo de la profunda crisis ecológica y que amenaza con destruir nuestra especie y el sistema general de la vida en este planeta.

Para la promoción de las transformaciones radicales que esta tarea exige, es fundamental la concurrencia de los emergentes y cada vez más potentes procesos de participación popular, la construcción de ciudadanía plena, ayudados por las contradicciones internas del modelo capitalista hegemónico, que lo van llevando cada vez más aceleradamente a toparse con sus propios y dramáticos límites. La convergencia de pensamiento y acciones orientadas por el propósito de fortalecer la defensa de los intereses populares y la vida expresada en el patrimonio ecosocial del barrio, debe insertarse en un proyecto emancipador de mayor alcance, que busque configurar una nueva civilización, un conjunto de sociedades humanas de cooperación y paz, de respeto a la diversidad, de armonía ambiental, libre de explotación y dominio.

Se trata de un proyecto ecosocialista capaz de reconstruir nuestras relaciones con la naturaleza de una manera auténtica, marcadamente diferenciado de las ecologías postizas, ecologías de la exclusión, la violencia y la segregación que los tecnócratas, la burocracia y el consumismo pretenden imponer como supuesta salida a la crisis ecológica. En este sentido, debe denunciar y distanciarse de los planteamientos de cierto reformismo “verde” que propone impulsar un capitalismo supuestamente ecológico. Por el contrario, debe partir de una denuncia clara del capitalismo, en su lógica misma y en sus aspectos concretos en nuestra sociedad y en cada sociedad.

El proyecto ecosocialista puede re-legitimarse y reformularse en la medida en que se vincule con todas las luchas llevadas a cabo en contra de las agresiones y amenazas del capitalismo a la sociedad y la vida. Sin embargo, debe complementar e ir más allá de las luchas por las reivindicaciones sociales construidas en torno a los temas del trabajo, la propiedad, la miseria, las desigualdades y la redistribución de la riqueza, incorporando la dimensión ecológica, los límites físicos y biológicos del dominio capitalista, reconociendo que la crisis ambiental y el deterioro social están profundamente interrelacionados y deben ser vistos como manifestaciones distintas del mismo sistema.

El ecosocialismo del cual hablamos supone configurar una nueva visión del mundo basada en el reconocimiento del valor intrínseco de cada componente de la Naturaleza, así como la interdependencia y las interacciones que existen entre todos los seres vivos. En esta cosmovisión, inspirada en la sensibilidad ecológica de nuestros pueblos indígenas, el planeta, la biosfera y la Tierra Madre son consideradas una totalidad viviente en la que cada ser es parte integrante de ese todo. Pero esto no implica caer en la comparación simple de plantas, animales y seres humanos ni entre los ecosistemas de plantas y animales con las comunidades humanas. Ninguno de ellos es equivalente con los demás. No es en lo particular de la diferenciación que las comunidades de plantas y animales están ecológicamente unidas con las comunidades humanas, sino más bien en su lógica de diferenciación. Totalidad es, de hecho, integridad. La estabilidad dinámica del todo deriva de un nivel visible de integridad tanto en las comunidades humanas como en los ecosistemas.

Para asumir esa visión debemos reconectarnos con nuestras raíces ancestrales campesinas e indígenas, las cuales hacen posible una comunión estrecha con la Tierra Madre y las diversas imágenes que podemos atribuirle. Esto requiere de una ruptura con la idea de una naturaleza agresiva que tiene que ser dominada y controlada para podernos liberar y ser civilizados. Como alternativa se nos ofrece la imagen de una naturaleza entendida como un conjunto de comunidades que conforman un ámbito participativo de formas de vida interactivas, cuyas características más resaltantes son la fecundidad, la creatividad, la espontaneidad, la unidad en la diversidad y la ayuda mutua, marcadas por la complementariedad que hace del mundo natural una base para una ética de la libertad en vez de la dominación. Exige también una sensibilidad ecológica favorable a la cooperación con la naturaleza, sus ciclos y procesos, nuevas racionalidades y maneras de entender la complejidad de lo natural y sus relaciones con lo social.

Teniendo en cuenta las tremendas dislocaciones con las que nos confrontamos en el capitalismo, el ecosocialismo necesita generar un cuerpo de conocimientos más aprehensivo y visionario para resolver los grandes problemas, debe desarrollar un análisis crítico sólido de nuestras relaciones con el mundo natural, debe estructurar unas bases que hagan posible una aproximación reconstructiva a los serios problemas que se originan en las aparentes “contradicciones” entre sociedad y naturaleza. Es fundamental el rechazo de estos conocimientos y sus prácticas a la tendencia habitual que tienen las ciencias tradicionales de fragmentar la realidad y sus fenómenos.

El ecosocialismo debe favorecer el diálogo de saberes a partir del cual podemos combinar, relacionar y ver en su totalidad los fenómenos y sus aspectos, dejando espacio para la fantasía y la imaginación, integrando la crítica con la reconstrucción, la teoría con la práctica, la visión con la técnica.

El ecosocialismo propone vivir en una sociedad ecológica. Una sociedad ecológica no es aquella en donde lo natural, las especies animales y vegetales, el mundo inorgánico, son más importantes que lo humano; en ella lo humano se entiende como una parte específica de la naturaleza, como un elemento que puede provocar su destrucción o auto-reproducción, que es capaz de criticar sus estilos de vida y modificarlos. Una sociedad ecológica es una sociedad consciente de su lugar en el mundo y las relaciones que establece con lo natural, es una sociedad reflexiva.

Si en la sociedad capitalista lo esencial es la acumulación y la reproducción del capital, en una sociedad ecológica la conservación y la generación de ciclos naturales y sociales que permitan la vida es lo que priva.

Hablamos de sistemas de producción, distribución, consumo, organización, creatividad y discusión que superen el consumismo y la mercantilización de todo lo que existe. La sociedad ecológica del ecosocialismo debe ser clara y transparente, con mucho tiempo libre, con abundancia productiva y con una gran solidaridad comunitaria hacia aquellos y aquellas que la necesiten, es una sociedad que favorece el surgimiento de nuevas ideas, de experimentos sociales, que no condiciona las mentalidades sino que las deja libres y las apoya en sus iniciativas y que, en consecuencia, promueve la transformación social.

La propuesta de ecosocialismo implica además un modelo de sociedad plenamente identificado con la liberación en todos los espacios de la vida humana (en las relaciones sociales de producción, en las relaciones de género, en las relaciones interculturales, en el terreno ecológico, en la vida cotidiana, etc.). Debe insistir en la liberación de todos los seres como fundamento y propósito. Al realizar tal objetivo, lucha por superar todas las formas de dominación, incluyendo en especial las de género, etnia y clase y también la ilusión de dominación sobre la naturaleza. En suma, supone una sociedad ubicada en un plano de equilibrio ecológico dinámico imposible en las condiciones actuales del planeta.

El ecosocialismo mantiene los propósitos emancipadores de las luchas históricas por el socialismo y critica tanto los objetivos reformistas de la socialdemocracia, como las estructuras productivistas del socialismo burocrático .

Con el ecosocialismo la democracia participativa debe estar presente en todas las expresiones de la vida social. Esto incluye el poder de decisión de las personas en la economía. Esta última no debe promover un desarrollo que se proponga el dominio de la naturaleza, sino que busca superar las limitaciones ideológicas, conceptuales y prácticas del economicismo desarrollista. Para lograrlo aprovecha respetuosamente la diversidad biológica, ecológica y paisajística de sus territorios; busca la autosuficiencia estableciendo una mínima dependencia de insumos externos; integra múltiples prácticas productivas; constituye formas asociativas y cooperativas de producción, distribución y consumo para asegurar la equidad y la justicia económica. La economía del ecosocialismo procura mantener un equilibrio espacial, dirigido a garantizar una estabilidad del paisaje, a través del manejo armónico de las diferentes unidades ecológicas y geográficas que conforman el territorio comunitario y su integración en los procesos productivos. También se propone alcanzar un equilibrio productivo adoptando una estrategia donde el valor de cambio (la producción volcada al mercado) se encuentre siempre bajo el dominio de los intereses de la comunidad y sus familias. No se trata, por lo tanto, de caer en el aislamiento ni tampoco en el círculo vicioso mercantil de la economía capitalista. En este caso, la naturaleza, a través de los intercambios ecológicos que garantizan la auto-subsistencia, actúa como una aliada. Como parte del camino hacia un futuro alternativo al capitalismo, la economía del ecosocialismo debe ser capaz de situar a los seres vivos (incluidos los humanos y sus culturas en el centro de la actividad económica y de entender el proceso económico como parte de un sistema abierto que mantiene relaciones permanentes en un plano de igualdad con lo ecológico, lo social, lo cultural y lo político.

El proyecto del ecosocialismo comparte la idea de que todas las culturas participan de la vida social y espiritual de la humanidad. En consecuencia, propicia las transformaciones que se originan a través de los intercambios y el enriquecimiento sociocultural que opera entre los pueblos, se pronuncia y actúa a favor de la justicia social, la equidad y la libertad, oponiéndose a todas las fuerzas y tendencias que procuran dominar mediante el pensamiento único, la uniformidad y la homogeneización. Con él se promueve la justicia ambiental, develando el vínculo existente entre la desigualdad social y la desigualdad ambiental que implica que poblaciones excluidas y segregadas reciban una parte desproporcionada de los impactos ambientales generados por el sistema capitalista.

La reflexión sobre la discriminación clasista, racista y de género es asumida por el ecosocialismo y su lucha por la justicia con la madre tierra como un aspecto clave, planteando el derecho de todas y todos a un ambiente no contaminado sano y equilibrado como un derecho humano fundamental.

El ecosocialismo se puede estructurar en el territorio tejiendo alianzas entre las comunidades, integrando y complementando sus recursos y posibilidades en un propósito común de respeto a la naturaleza. Bajo este esquema podemos integrar en las comunidades la tierra, los centros productivos y de distribución, utilizando tecnologías que sean apropiadas desde los puntos de vista ecológico y social, consolidando una arquitectura y un urbanismo que utilicen los materiales y los recursos locales y respondan a las realidades ecológicas y culturales de cada comunidad, creando un transporte que se organice en torno al uso colectivo y sustentable de vehículos y medios de locomoción, aprovechando diversas fuentes de energía alternativa, promoviendo la agroecología, reconociendo y recuperando la herencia ancestral de nuestros pueblos indígenas y campesinos, practicando la ayuda mutua, la solidaridad y la reciprocidad y, en síntesis, conformando una cultura que se construye generando nuevos conocimientos sobre nuestra realidad, formándonos políticamente en una nueva concepción del mundo verdaderamente humana, dialogando, debatiendo e interviniendo con una actitud permanente de aprehender, asumiendo la construcción del ecosocialismo como una tarea inédita.

Fuente: Escuela de Formación para la Organización Comunitaria: Ecosocialismo.
http://escueladeformacion.com.ve

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